
Voy abriendo los otoños
que se quedaron suspendidos
entre dedos acuciosos
que entreabren los misterios,
los secretos, las heridas, las palabras,
que no has dicho.
Ya no sé si esperarte
fue mi sino
mi calvario, mi delirio,
la razón que no vivimos
con enmudecido grito.
Voy desentrañando los inviernos
donde mora lo que no dijimos
y el silencio
testigo lapidario que contiene los ecos
de tu adiós furtivo
entrelaza en las sombras
el susurro de lo que sentimos.
Voy amarrando los veranos
con espigas de dolor
que cruzan la calle fría
donde te ví partir
cual pájaro de corazón abatido
y guardo celosamente los frutos
que el tiempo sereno, inamovible,
me ha concentido.
Quiero bañarme de primaveras
donde el sol entibie
mi rosal herido
y seguir esperando vuelvas...
a darme ese beso
que nunca olvido.
Malu de Lujan
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